|
En este informe continuamos no sólo con la tendencia de
analizar posibilidades que ofrece el mercado financiero sino también
otras alternativas valederas.
En esta ocasión hablaremos de una alternativa muy habitual
en localidades del interior del país y especialmente en la
región de la Pampa Húmeda: los fondos agrícolas.
Objetivo de los mismos: como toda estructura de fondos comunes,
los mismos consisten en una sociedad gerente que tiene como principal
fin la administración de activos de distintos inversores,
en este caso evidentemente con destino exclusivo referido a actividades
productivas en el sector agrícola y ganadero.
¿Cuál es la gran ventaja que ofrecen este tipo
de negocios?
Principalmente que no cualquiera conoce la manera en la cual funcionan
las explotaciones agropecuarias. Sólo muchos años
de experiencia y conocimiento de la tierra y de las distintas tecnologías
existentes para los cultivos permiten llegar a buen puerto. Los
campos son distintos no sólo a través de los años
sino también entre extensiones de una misma región.
Y además tengamos bien claro que aún cuando fuera
un excelente negocio, la gran mayoría de la gente no tiene
la posibilidad de comprarse un campo para a partir de ahí
iniciar el negocio agrícola. Bajo la cobertura del paraguas
del Fondo, con una mediana inversión (rondando los $ 5000
en la mayoría de los casos) se tiene la posibilidad de participar
en un negocio al cual de otra manera es casi imposible acceder.
Operativamente, los administradores de este tipo de fondos (generalmente
ingenieros agrónomos combinados con economistas o licenciados
en administración de empresas) tienen la información
adecuada y la trayectoria profesional que les permite asociarse
en cada uno de los lugares donde el fondo opera con personas.
¿Por que creer en los Fondos Agrícolas?
Básicamente por el fuerte crecimiento que la producción
agrícola de nuestro país ha mostrado en los últimos
años haciendo de esta un sector codiciado para las inversiones
extranjeras y de capitales locales.
Los grandes cambios tecnológicos y organizativos en la explotación
agrícola han fundamentado y sostienen esa tendencia creciente,
que compensa con creces los vaivenes de precios que el sector presenta
recurrentemente, para abastecer un mercado internacional firme demandante
de alimentos.
Contrariamente de lo que muchos piensan, la actividad agrícola
no es más riesgosa que inversiones en activos financieros.
Los precios agrícolas presentan una mayor variación
que el valor de las acciones, por ejemplo, pero el margen agrícola
depende de los rendimientos y por lo tanto del manejo de la producción,
cuya diversificación en cultivos y tecnología es la
respuesta para disminuir la variabilidad indicada, y es la esencia
de la administración de un fondo real de la actividad agropecuaria.
¿Cómo operan estos fondos?
Las sociedades gerentes están creadas para la administración
de fondos de terceros con destino exclusivo de producción
agrícola. El aporte de los inversores se establece en un
monto mínimo al comienzo de cada campaña agrícola
y con una fecha máxima para su integración.
La relación con el inversor se formaliza a través
de un contrato en donde se establecen los compromisos mutuos. Luego
de establecida la fecha del cierre de suscripción del fondo,
la Sociedad Gerente informa el monto total del fondo y la cuotaparte
correspondiente a cada suscriptor.
Una vez que se constituye el fondo, se procede al arrendamiento
de los establecimientos seleccionados y la locación de servicios,
donde se llevará a cabo cada uno de los cultivos de acuerdo
con un Plan de Producción previamente determinado.
Este Plan es el que decide la diversificación de cultivos
y regiones con el objetivo primordial de disminuir los riesgos climáticos.
Y aquí es donde empiezan a aparecer las ventajas de los fondos
con respecto a, por ejemplo, un productor amigo que nos ofrece participar
en su producción.
· Por un lado aparecen las ventajas de los costos. Históricamente,
cualquier productor agropecuario tiene que pagar todos los años
y antes de la cosecha los agroquímicos, fertilizantes etc.
etc. necesarios. Por lo general para acceder a estos productos tiene
dos opciones: o bien compromete parte de su cosecha (arriesgándose
a futuras deudas si los rindes no son lo que se esperaban) o toma
un crédito en el banco con el consiguiente costo financiero.
El Fondo soluciona esto ya que al recaudar todo el dinero a una
fecha determinada antes del inicio de las actividades, permite conseguir
mejores precios por pago contado.
· También cumplen uno de los primeros conceptos de
la administración de activos ya que aplican una doble diversificación:
en los cultivos por un lado y dentro del mismo cultivo, campos alejados
entre sí. De esta manera se compensan los riesgos relacionados
a factores climatológicos ya que en la práctica es
muy improbable que fracase toda la cosecha de girasol o de trigo
o de maíz en absolutamente todos los campos en el mismo año
(eso sería como decir que fracasaron todas las cosechas de
la Argentina).
· Dos ventajas extras se pueden añadir al hecho de
que las administradoras disponen de una suma importante de capital
al inicio. Una se corresponde con la posibilidad de obtener seguros
multiclimáticos en aquellas extensiones que se consideren
vitales para asegurar un buen rendimiento y
· Otra es la operatoria en los mercados de futuro (es decir
asegurarse un precio de venta con muchos meses de antelación)
sobre la cosecha.
· La recesión actual es un excelente aliado para las
administradoras de fondos ya que al tener liquidez se aprovechan
mejor las oportunidades que aparecen en lo que se refiere a los
costos de arrendamiento, los cuales se encuentran muy por debajo
de los que se manejaban hasta hace dos o tres años atrás.
· Como desventaja cabe señalar que el capital ingresado
al fondo no puede retirarse hasta que el mismo se liquide. Es decir
que hay que definir muy claramente las necesidades financieras que
uno puede tener ya que por el período de un año no
se podrá uno juntar con el efectivo.
¿Y los resultados?
Si bien este tipo de fondos no tienen mucha historia como alternativa
de inversión abierta, los últimos años han
crecido exponencialmente de la mano de márgenes excelentes.
Dependiendo las localidades donde se llevaron a cabo los mismos,
las rentabilidades desde el año 1995 han rondado en un 12%
con picos del orden del 17-18% producidos en la campaña 1997-98.
En la actualidad, y de la mano de las nuevas medidas económicas
que favorecen las exportaciones, el sector agropecuario se ve beneficiado
ya que recibe un dólar diferencial de alrededor de 7% mas
caro.
Pero no todas son rosas en este tipo de inversiones. Si bien los
rendimientos se han mantenido también es cierto que en la
mayoría de los casos esto se debe a que oportunamente han
realizado buenas coberturas a futuro. Es por eso que si bien consideramos
a este tipo de alternativas como válidas, también
es cierto que hay que elegir aquellas que demuestren un profesionalismo
manifiesto en el manejo de las inversiones.
Si esto se cumple, es una excelente manera de diversificar sus activos
y de poder acceder a un negocio que hasta ahora estaba reservado
a unos pocos.
|